25 septiembre 2010

El cinturón lechero de Santiago de Cuba

Cuando veo la desolación, la desaparición de aquellas productivas vaquerías que había alrededor de esta ciudad, y que abastecían de leche fresca y carne a toda la población, recuerdo con tristeza las palabras del profeta Abacú 3:17 y 18: "Aunque la higuera no florezca ni las vides tengan fruto, aunque falte el producto del olivo, y los labradores no den mantenimiento y las ovejas sean quitadas de la manada, y no haya reses en los corrales, con todo yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación". Palabras de consuelo y fortaleza de las que estamos muy necesitados al ver la terrible situación a las que nos ha llevado casi 40 años de dominio totalitario.

En Cuba existían más de 7 millones de cabezas de ganado, aproximadamente una cabeza por habitante en 1959. Hoy los campos están asolados, en los corrales no hay vacas, por lo tanto tampoco hay leche fresca para los niños, ancianos y enfermos. A los niños, al cumplir los 7 años se les suprime la leche. Los que pasan de esa edad y los laboralmente activos aparentemente no tienen derecho a aspirar a tomar un simple vaso de leche.

Desde los primeros años de la revolución se trató de modernizar esta esfera productiva. Se hicieron inventos e innovaciones, como la inseminación artifical.

Se trajeron valiosos y costosos sementales de otros países, se aplicó el método de pastoreo Voisin, pero no se obtuvieron buenos resultados. Cada día disminuía la masa ganadera hasta los niveles actuales en que apenas se ven reses en lo que antes fueron grandes extensiones de terreno dedicados a esa actividad económica.

Recuerdo que en la ciudad de Santiago de Cuba existían numerosas vaquerías. Este cordón lechero rodeaba a la ciudad por los cuatro puntos cardinales. Si tomamos por la Carretera Central nos encontrábamos por el kilómetro 4, casi frente a Rancho Club, una moderna y productiva vaquería llamada Cadena Azul, propiedad del señor Emilio Gil. Unos metros más allá estaba la de Ramón Gómez Fals, seguida por las cuadras de Pancho Iglesias, San Pablo de Urbano Sánchez y Quibarí de Juan Gómez Fals.

Por todo lo ancho y largo de la carretera, infinidad de fincas ganaderas, con los corrales y potreros repletos de reses. Escudriño en mis recuerdos, y veo las altas montañas donde se divisaban punticos pastando, de Puerto Pelado al Puerto Boniato, El Castillito, y un poco más allá del Cobre se encontraban numerosas vaquerías, como El Carmen, de la familia Estévez Marzán; La Clarita, de los Haber Laviste. Y si continuamos el recorrido vemos grandes extensiones donde se criaba el ganado vacuno.

Si tomamos por la carretera rumbo a Songo-La Maya, también nos encontrábamos con muchas fincas ganaderas, como Flor de Lis, de los Alfaro; La Caridad, El Saino, Guaninicún de la familia Maceira. Por la salida hacía Palma Soriano, estaban Yarayabo, Manantuaba, y muchas más. Por la carretera de El Caney, muy cerca del reparto Vista Alegre, había otras grandes y productivas vaquerías, como La Veguita, San Juan de Miyares,de la familia Miyar Barrueco, Kitty, El Bonete y algunas más pequeñas alrededor del poblado del Caney.

En el asentamiento conocido como El Hoyo de Chicharrones, existía la vaquería de la familia Villalón. En lo que hoy es parte del reparto 30 de Noviembre también había una vaquería de la familia Haya. Por la carretera de Siboney, a la altura del actual reparto Abel Santamaría se podían observar los corrales llenos de reses, las vaquerías La Redondita, antes del poblado de Sevilla, la de los Leisán y muchas más a lo largo y ancho de la carretera de Siboney, Baconao y La Gran Piedra.

También había una buena cantidad de grandes y pequeñas vaquerías en el camino que iba rumbo a Chivirico, en esa vasta zona de la costa sur, como la vaquería San Juan de Parada, Quivicán, de la familia Herrera, la de los Zarandeses, Caimanes y muchas más que escapan a mi memoria.

En esta ciudad estaba un edificio, en Calvario y San Antonio, denominado Sociedad Lechera Hicacos. Allí se acopiaba la leche de grandes y pequeños productores, y se envasaba ya pasteurizada y homogeneizada en litros y en tomas individuales, que se vendía a a un precio muy módico.

Hasta el triunfo de la mal llamada revolución, un litro de leche fresca costaba 0.15 o 0.20 centavos, y estaba al alcance de toda la población. Se llevaba a la puerta de las casas en todos los barrios. En los comercios se vendía un vaso de leche fría o un café con leche por 0.0 5 centavos. También había abundante queso blanco, mantequilla y demás derivados.

Poco a poco, y con el avance del sistema, todo fue desapareciendo producto de las expropiaciones y nacionalizaciones e intervenciones que sufrió este importante renglón de la economía. Fue disminuyendo el suministro hasta los niveles actuales, en que se depende de leche en polvo de importación, y la leche fresca ha desaparecido casi en su totalidad.

Las pocas lecherías estatales que quedan se utilizan para otros fines, como el turismo, o las que tienen los altos dirigentes para su uso particular, como las llamadas granjas de autoconsumo que tienen distintos organismos, la Asociación de Combatientes entre ellos. Pero esa leche no la ven los ancianos y enfermos combatientes, sino los jefes. Así ocurre con otros sectores privilegiados, mientras nuestros niños, ancianos y pueblo trabajador no sabe qué sabor tiene la leche fresca.

En ocasiones no llega a tiempo el barco con la leche en polvo, y pasan varios días en que no se expende este importante alimento. Esto ocurre con frecuencia,para molestia de los usuarios.

En toda esta vasta zona donde antes se veía tanto ganado, las grandes extensiones de pasto han cedido espacio a las yerbas malas. El marabú cubre todas estas tierras, hoy baldías e improductivas.

En eso se ha convertido lo que antes fue una importante fuente de riqueza nacional.

Plenaria Nacional del Plátano

A lo largo de mi vida de más de 6 décadas y media nunca había visto y escuchado cosa más absurda, que parece sacada de la ciencia ficción o de un cuento de mal gusto. En el periódico Granma del miércoles 26 de Febrero pasado leo: "Se realizó la plenaria nacional del plátano".

¿Cuándo hubo que llevar el plátano a una plenaria nacional? Sin embargo las plazas del mercado, los múltiples ventorrillos que existían en la ciudad ofrecían permanentemente el plátano verde, pintón y maduro, a gusto del consumidor. Ahora que esta vianda ha escalado tal categoría a penas se ve en los "mercaditos". Cuando se oferta en los mercados agropecuarios --que es pocas veces-- es a altos precios y no precisamente la clase de plátanos que siempre nos acostumbramos a ver. Este es de una especie que se conoce como plátano burro, fongo, cambute, malteño, según la región o zona, pero cualquiera que sea el nombre que se les de, antes sólo se utilizaba como alimento para los puercos, a no ser como "tostón" por su mejor textura.

Ahora a este nuevo engendro lo llaman Cemsa, que parece más bien un producto de laboratorio, que con tanta química perdió el sabor, y que no debe ser producto de una clonación pues sería idéntico a su padre, el plátano tradicional, al que éste no se parece ni en el tipo ni en el sabor.

¿De dónde salió esta extraña vianda? Según el libro de biología de las plantas, el plátano cultivado principalmente en Cuba es la especie "Musa paradisiaca L.", con sus variedades macho, burro y hembra. Debajo leo, biofábrica, microplantas. Ahora sí entiendo: éste es un plátano de laboratorio. Este que ha sustituido al viejo y agradable plátano en franco período de extinción.

Aunque no lo dice la periodista, mucho gasto habrá ocasionado esta plenaria con el traslado de los delegados de zonas tan alejadas como la provincia de Guantánamo, alojamiento, alimentación, y todos los gastos que se derivan de estas actividades. Y todo para discutir asuntos tan inverosímiles como: "hay que defender el cultivo del plátano, que se cuiden las matas, que no falte una, ni se caigan o roben los racimos, que cuando no haya cordeles para amarrarlas se sujeten con varas de marabú cortadas por los mismos trabajadores".

Ahora tienen que inventar muchas cosas, se precisó, pues los obreros están vinculados directamente a lo que produzca la plantación, y los que antes se cruzaban de brazos por falta de cordel, ahora tendrán que inventar... Hasta ahora yo no sabía que había que ser un científico para inventar cómo una mata de plátano podía producir un racimo. Entonces me doy cuenta de la inteligencia natural de nuestros antiguos campesinos, que no necesitaban ir a la Universidad, ni tener un título de Ingeniero Agrónomo para cultivar el plátano y las demás viandas que abastecían a toda la población.

Un asistente a esta plenaria, el Ingeniero Agrónomo Frank López, Jefe del Grupo Platanero de la Habana, traído desde Guantánamo para trasladar la cultura técnica hacia esta región, y cambiar la mentalidad de los agricultores de esta zona occidental del país. pronunció estas palabras, que fueron el criterio unánime de los presentes según reportó la prensa oficial: Dijo López que lo que más daña los platanales no son sólo los problemas climáticos ni la falta de recursos, sino las indisciplinas laborales y tecnológicas, y que en la Habana era grande y difícil y que no ha podido curarse de un mal, cuando viene la cosecha de papas, se le saca el "plug" al plátano, se mueven todos los recursos hacia el otro cultivo, luego se acuerdan de esa plantación en la primavera cuando ya están deterioradas por la hierba y la falta de riegos.

Según la periodista Raisa Pagés, en el encuentro se reconoció que debe presionarse más sobre la disciplina tecnológica y que los contratos se hagan por el grupo provincial del plátano, no por Acopio, que sólo viene a buscar el producto. "Los que damos los recursos somos los que podemos exigir a los productores y prohibir que vayan al mercado agropecuario los que no cumplan con los requerimientos pactados en los contratos".

Lo mejor de este encuentro platanero agregó fue que junto a las voces autorizadas como especialistas tuvo la sapiencia que da la vida, el criterio de los mejores obreros, campesinos y boyeros dedicados a este cultivo. ¡Cómo ha avanzado la ciencia, caballero! Ya el plátano tiene una gran categoría, lo malo es que ni con estos avances se logra satisfacer las grandes necesidades de la población. Espero leer algún día sobre la plenaria nacional del boniato o de la yuca, aunque parece que los científicos todavía no se han preocupado por ellos, tienen altos precios en los mercados agropecuarios, sin olvidar al señor ñame, que parece que por no tener corbata está en período de extinción, aunque por ahí anden muchos ñames dirigiendo en el país sin la necesidad de utilizar este atuendo tan elegante para el género masculino.

SANTIAGO DE CUBA
Marzo de 1998