31 diciembre 2019

CREACION



Señor tu formaste la tierra y los cielos,
Puedes hacer que sol  no nos alumbre
Y la luna deje de brillar.
Señor puedes hacer que  se sequen los
Mares, los ríos  y manantiales, nos quites
El aliento de vida.
Todo lo que somos esta en tus manos.
Nos das  los frutos de la tierra  por tu fidelidad.
A tus pies nos rendimos, tu eres Dios y a ti
Debemos obediencia, amor y fidelidad,  para
Que derrames tu  misericordia sobre nosotros
Tus  hijos,  y seamos  capaces de amarte de mente
Y corazón.
Tú  eres Dios y no hay otro, adorarte es nuestro
Deber para  nuestra salvación.
A ti solo seguiremos, los pecados desecharemos,
Nuestro  espíritu  limpiaremos.
Por desobediencia somos castigados y sólo 
Perdonados si nos  arrepentimos.
La misericordia de Dios es para siempre a los que
Le aman.
Nos  enviaste un salvador, a los pies de tu  hijo
Jesús  deposito mi  pasado, haciéndome el propósito
De no volver atrás, así seré digna de  ser llamada
 Hija  de Dios.
                                                                         Amén.


Madrid, 17 de noviembre  de 2019

MI CUNA



Nací  entre  frondosos  cafetales, altivas
Palmas reales y cocoteros.
Respiré por primera vez  el aroma de  los
Cafetos en flor, el   azahar de los naranjos,
La dulzura  de la caña de azúcar.
Se dijo que robé  un pedacito de cielo para
Colorear mis ojos, el  rubí  del  atardecer
Para mis labios, un rayo de sol para mis cabellos.
Escuché   de  las aves en su incesante trinar.
Así  experimente  el  amor a la naturaleza en todo
Su esplendor, me maraville al ver el sol perderse
En el ocaso.
El  rocío en las  mañanas  bañando montes y praderas.
El manantial  brotando entre  las rocas corriendo incesante
En busca del mar.
Crecí  pisando la tierra, saboreando la miel de los panales,
Extasiada  en la belleza de miles de mariposas,
La dulzura de las frutas, aspirando la fragancia de las flores.
Por carreteras, caminos  y calles viví  los mejores  años  de 
Mi  vida.
Disfrute de  tus incomparables  paisajes de  montaña,  llanos  y playas.
Amé tus ciudades y monumentos, aprendí  de tu historia y hazañas.
Canté y disfrute de la música,  las fiestas  y  excursiones.
Sobre todo   sentí el calor de mis coterráneos en su sonrisa franca
Y  sincera.
¿Cómo olvidarte aunque lejos me  encuentre, mi  cuna,  mi tierra
Querida la que tan amorosamente me cobijo tantos años?
Con un hondo suspiro grito: ¡Dios bendiga mi Cuba!

Madrid,  25 de septiembre de 1019